Otro lugar común

Hoy inauguro mi web, es más una metamorfosis que un alumbramiento, mis 35 metros se ensanchan, se extralimitan.

Una vez más, toda magia necesita un acto de fe y tanta fiesta merece un tema especial, quienes me conocen saben que soy fiel y terca, así que recurro a un amigo.

Rubén es normal a distancia, prescindible y nimio, sus camisas anchas y tórridas, su gorra, sus abrigos atemporales, sus bolsas y mochilas colgando del hombro, y la media sonrisa tanteando el terreno.

Cuando desaparece la sonrisa, entonces, habla y canta, y se hace imprescindible, crece desmedidamente, se desborda y te inunda, se te mete por todos los sentidos como un viento extraño, registrón, inquieto.

En 1990 cuando llegué a Matanzas, desposeída y esperanzada, conocí a muchas personas interesantes y a Rubén. Dispuesta a protagonizar actos de fe, fui caldo de cultivo adecuado para su magia, pero no fui, no soy la única.

Cualquier forma de arte trascendente tiene que llegarme a los sentidos y al pensamiento a la par, llevo mucho tiempo cantando y oyendo sus canciones que me hacen estremecer, pensando en sus versos que me hacen reflexionar.

Cuando escuché por primera vez Otro lugar común me atenazo la garganta la fuerza de los versos y entrecerré los ojos, suspicaz, ¿qué eran esos versos femeninos, maternales  y sensibles, acerados, descarnados, reflexivos? Pobre mortal, herido de descreimiento y de ignorancia, ¿quién desgarra sus dogmas, quién deroga su esperanza?

Y sin más creí en el hombre que tácitamente se arrancaba las máscaras en público, que podía pedir perdón al amor de su vida y que sabía reconocerlo, acepté en mi corazón a su verso taciturno de desesperanza y a su voz accidentada y sincera, creí en él porque confesaba el miedo y el dolor y porque siempre, al final, volvía a sonreír.

Otro lugar común

Mordida una mitad de mi virginidad
Y en tanto que mordidos
Mi toque de cristal
Mi sed para jugar
Mi cabellera y mi salud
Me huellan un vulgar sabor a antigüedad
y el medioevo donde hoy
depongo mi arsenal, mi tramo de inmortal, mi corcel.
Mordido del rigor, del polvo y el reloj
De espalda a los molinos
Sin lanza y sin honor
Errático y deudor y un tanto atrás mi juventud
Cierro mi caracol, afuera bajo el sol
Me están mordiendo una mitad
Y empiezo a hablar a dios, a proteger mi voz y a dudar
Trocando en ironía cada fantasía
Me amurallo un tanto en la canción
Le sonrío al viejo que desde el espejo
Me sugiere cínico el confort de la intrascendencia,
de su conveniencia, del detalle de la contención
de la doble vida, de la fe perdida
Ya no sabré partir, fundar y compartir sin agotar motivos,
mi arrojo y mi bluejeans serán solo un ardid de tragicómica función
trampado en el redil procuraré la vid salva de otro cosechador
y velarán por mi las rabias que mordí las que debí gritar
mi paz no tuvo hogar ni rostro mi moral
mi justicia fue un mito
mi dios un alemán, mi culto militar,
mis fronteras la insurrección
mi patria una abstracción de otra generación
todo un motivo para envilecer
mi libertad un burdo vocablo de discurso una falacia más
Y en tanto que callé me procuré la miel
No me mordió el olvido
Yo se de una mujer que apostará a mi piel
y alegará que alguna vez
yo tuve un sueño loco de llegar
yo tuve un miedo enorme de morir
que alguna vez yo tuve un porvenir y una verdad.
Ahora suelo citar a Borges y a San Juan
Las rabias y el olvido
Mi infancia junto al mar, los años que se van
Y algún otro lugar común
Ya nada he de esperar, no existe otra mitad
Pues mi futuro ya pasó
Y a mi virginidad una mordida más le dio.

Tonada del recién nacido

Un monstruo extraño viene a hacerme daño
Es ese fiero rebaño de años que tengo que vivir

Cantar de gesta

A la usanza de los caballeros de coraza ilustre
De mirada noble y corazón de acero
Me dispongo a arremeter con furia contra los dragones y los embusteros
Contra los peores enemigos públicos que llevo dentro de mí
Una lanza, mi veloz bucéfalo y una camisa que mi amada incrédula tejió en un sueño
Portaré para el feroz combate donde corro el riesgo de cualquier herida
Porque en la embestida pongo el alma a prueba y el honor me juego
A la usanza de los quijotescos varones que antaño
Arriesgaban sus huesos por una doncella, la más deseada,
Cuelgo otras querellas y hago una cruzada contra mis excesos
Ya me apresto para mi torneo, sin fin
Ya me apresto para mi torneo por ti
Quiero ser arcilla, quiero fecundar
Dejar detrás de mí un  vacío al caminar
Quiero ser el verde que precisa el mundo
Aunque dure solo un segundo feliz.
A la usanza de los trovadores de cantar de gesta
De ofrecer sus diestras en lugar de flores
Te convido desde la guitarra a desatar amarras
Y olvidar dolores pues para curar preciso el toque mágico de tus favores
No reparo en emplear los símiles, inverosímiles
Hermosos versos de lejanas épocas
Pon oído a mi dulce reclamo mi diosa, mi ramo otoñal,
mi esperanza, mi paloma mansa, mi valle de goces, mi brote de mayo.
Al mejor estilo juglaresco canto mi contienda contra los espectros
Que me consumían y sin la ironía de este siglo nuestro
Te digo te quiero, puedo revivir
Ya me apresto para mi torneo por ti
Quiero ser de nuevo tu mancebo y en fin
Quiero ser arcilla, quiero fecundar
Dejar detrás de mí un  vacío al caminar
Quiero ser el verde que precisa el mundo
Aunque dure solo un segundo feliz.
Quiero ser arcilla, quiero fecundar
Dejar detrás de mí un  vacío al caminar
Quiero ser el verde que precisa el mundo
Aunque dure solo un segundo feliz.



1 Comentario

  1. Nombre *Mabel wrote:

    Gisela Baranda, poeta ingeniosa, fiel como pocas, ligera en tu hondura… gracias por iniciarte en tu web, contando cosas del Rube-Ruben, nuestro gran hombre, gran mujer, gran niño, gran alma… sí, todo lo que hay para decir de los dos son lugares comunes… pero a que más puede aspirar el alma que sólo quiere ser blanca y una? los beso, los abrazo y ahí me sostengo para seguir…

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